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LA REGULACIÓN DE LOS IMPUESTOS ESPECIALES SE ESTABLECE EN UNA LEY Y UN REGLAMENTO ANACRÓNICOS

Impuestos Especiales: Una visión crítica del Impuesto

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Nacional |

Según las estimaciones realizadas por la Conferencia Española de Organizaciones Empresariales en su informe sobre “Recaudación tributaria y tributación empresarial” la recaudación por Impuestos Especiales (hidrocarburos, alcohol, tabaco y electricidad) alcanzará la cifra de 20.325 millones de euros, superando el récord de 19.866 millones de euros del año 2016.

En términos comparativos, la recaudación por impuestos especiales constituye casi un tercio de lo recaudado por la Administración Tributaria por IVA, un impuesto que grava el consumo de todos los bienes y servicios, así como, compite por la tercera posición con el Impuesto sobre Sociedades como la figura tributaria con mayor recaudación de nuestro sistema fiscal, por detrás del IRPF e IVA.

Estas cifras nos conducen a afirmar que los impuestos especiales son una máquina recaudatoria para el Estado, puesto que solamente someten a gravamen un número reducido de productos cuya incidencia en el mercado es infinitamente inferior que su capacidad recaudatoria. Todo ello acompañado de una estabilidad recaudatoria, que han sostenido los presupuestos públicos durante los años en que la recaudación por IVA y Sociedades se desplomó. Conviene destacar que en el año 2009, la recaudación por IVA alcanzó la exigua cifra de 33.567 millones de euros, siendo la recaudación por impuestos especiales de 19.349 millones de euros.

Además, los impuestos especiales se caracterizan por unos costes de recaudación relativamente bajos para el Estado. Resulta patente los escasos medios materiales y humanos que destina la Agencia Tributaria para liquidar, inspeccionar, gestionar y recaudar tales impuestos. En contraposición con el enorme coste que supone para el Estado las campañas de recaudación del IRPF, en los impuestos especiales es el sujeto pasivo quien realiza las funciones de recaudación mediante la inclusión del impuesto en el producto final, vía repercusión.

El récord absoluto en recaudación de los impuestos especiales es una noticia que ha pasado desapercibida por la mayoría de la prensa generalista y económica, pero resulta de vital importancia para explicar las especiales características que envuelven la configuración de dicho impuesto, así como, la evolución de nuestro orden tributario hacia un sistema fiscal con preponderancia de las figuras tributarias que gravan el consumo (IVA e Impuestos Especiales).

A pesar de lo anterior, la regulación de los impuestos especiales se establece en una Ley y un reglamento anacrónicos, con normas de control propias de tiempos pretéritos, sin visos de ser reformada en profundidad. La ausencia de medios destinada por la Administración a controlar este impuesto, es suplida por el contribuyente que debe hacer frente a una contabilidad específica, autorizaciones para iniciar cualquier actividad, declaraciones de operaciones, de trabajo, infracciones de elevada suma, regímenes especiales previstos para numerosos casos y situaciones. Las marcas fiscales, las mermas de producción o la obligación de independencia de los establecimientos son normas que deben ser actualizadas para adaptarse a los nuevos medios de producción propios de la industria 4.0.

En conclusión, la importancia recaudatoria de los impuestos especiales debe ser correspondida con una regulación garantista cuyo objeto resida en el carácter finalista del impuesto, que no es otro que gravar el consumo de determinados productos, y no en una regulación proteccionista y formalista llena de presunciones que indentifican al contribuyente como un defraudador fiscal.

Jordi Porcel Gomila
Departamento Jurídico
FIDE Asesores Legales y Tributarios

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